
Familiares de víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001 aprovecharon la ceremonia del 25 aniversario en Nueva York para reclamar al Gobierno de Estados Unidos más transparencia y acciones sobre los presuntos vínculos de funcionarios saudíes con los ataques.
Durante la lectura anual de los nombres en la Zona Cero, Terry Strada, viuda de una de las víctimas y dirigente de 9/11 Families United, cuestionó que las familias continúen esperando una resolución definitiva. Otros asistentes pidieron la desclasificación de documentos y que las autoridades estadounidenses presionen a Riad para responder a las alegaciones.
Arabia Saudí ha negado durante años cualquier participación institucional. Las reclamaciones de las familias son objeto de litigios en tribunales estadounidenses y deben describirse como alegaciones, no como hechos judicialmente establecidos.
Una disputa que sigue abierta
Quince de los 19 secuestradores eran ciudadanos saudíes, pero la Comisión del 11-S no concluyó que el Gobierno saudí como institución hubiera financiado los ataques. Años después, documentos, testimonios y nuevas decisiones judiciales alimentaron demandas civiles que examinan si personas vinculadas al reino prestaron apoyo a algunos de los responsables.
La conmemoración recordó a las 2,977 víctimas de los ataques en Nueva York, el Pentágono y Pensilvania. Las ceremonias estuvieron centradas en la lectura de los nombres, los minutos de silencio y el homenaje a rescatistas y familiares.
A 25 años de la tragedia, la búsqueda de respuestas convive con un principio esencial: las acusaciones contra terceros deben evaluarse mediante pruebas y decisiones judiciales, evitando convertir interrogantes legítimos en conclusiones no demostradas.
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