Te tengo y siento tantas ansias el poder verte y sentir cerca de ti esa
sensación de aliento, de consuelo y fortaleza aun cuando no haya desahogado en
ti lo que te habría dicho.
Escribir en tus blancas y delicadas paginas me afirma haber culminado un
capítulo del que llevaba un gran pesar por mucho tiempo. El secreto de estar
escondida junto a ti está en que jamás me delatas, más me ayudas a enfrentar fuera
de publico aquello que en silencio y expuesta al escenario lucho por doble
esfuerzo. Descubierta ante el ruido de la sociedad, en ti estoy íntima de mis
dudas, de mis temores y estragos amargos en el que tengo que fingir ser una que
no soy por dentro. Sumergida en mi y cerca de ti, con reflexionar, tengo el
gran poder de empequeñecer los retos y las adversidades sin hacerme notar o que
debo destruirlas para encontrar una salida. Más bien enfrento con sabiduría las
circunstancias sin denotar resistencia ni remordimientos.
Por tiempo, desaproveche un cálido y placentero momento de estar junto a
ti, por motivo a la decepción que cargaba por dentro impidiéndome abrir el
libro de páginas en blanca que aguardaba mi corazón. Creo que también perdí
muchas de las luchas por las que hoy tengo que asumir con mayor pudor y
valentía. Hoy retomo tu amistad transparente y segura que me ofrece todo
aquello que necesito con solo aguardar silencio en tu compañía, con solo
detenerme a externar mis frustraciones en cada página que me ofreces para
atesorar cada uno de mis pensamientos, dando mejor forma, valor y escapatoria
de la vida ordinaria y sus lemas rudimentarios.
Estoy segura que después de ti, no tendré mejor consejero y que tan
siquiera antes, la vida hubiera otorgado alguna otra cosa que no fueras tu. Solo
contigo puedo entender la verdad que se oculta en la convicción de mi voz
interna, tan fuerte dentro de mi, pero tan débil para fluir hacia afuera.
Eres y has sido el mejor regalo que pueda tener y mantener escondido sin
revelar, donde toda tú magia de enriquecer mi persona, se perfecciona aún más en
aquel lugar donde el silencio habla y la paz acompaña a expulsar cada latido apresurado
por la ligereza que influye en tu aliento acogedor.
Gracias por estar siempre presto y ser fiel a mi.
Querido diario.
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