Cuando lo mucho nos parece poco, se refleja en nuestro carácter que hemos quedado en un punto de nuestras vidas donde nos hemos acostumbrado a que nuestros esfuerzos sean reemplazados por la comodidad de sentirnos suficientes o de haberlo alcanzado todo con el más mínimo esfuerzo, en donde nuestra esencia ha sido entregada a las instrucciones que plantearon seres “más intelectuales o exitosos que nosotros”. Pues al final nos convertimos en seguidores y no en hacedores.
En nuestro diario vivir, la prensa junto de la mano con las ideas propuestas de la ciencia a través del hombre, han creado de nuestras vidas un esquema limitante de poder difundir nuestros esfuerzos a nuestros sueños según las inversiones que debemos hacer como conveniencia a materializarlos.
Puesto a que el ser humano ha conjugado su sentido de progreso. La metodología y lógica con la que se nos sugiere vivir según la ciencia y la alta tecnología, tal como lo indican las ideas más presentables para facilitarnos y prometernos la plenitud más segura y eficaz. Han consumido por ende todo nuestro tiempo, energía y dedicación a cosas más valiosas que prestan atención a educarnos con la lectura y a vivir una vida más orgánica.
Según sus estrategias se han de promover mejores resultados, transformándonos de igual modo en personas indispuestas a trabajar cuantitativamente y con la calidad que genera alcanzar una meta digna y genuina con nuestro sudor como también personas sin identidad propia, restándonos la capacidad de soñar y ser distinto a los del montón.
Sin aparentar, nos convertimos en máquinas manipuladas por la subjetividad externa con la que hemos caído prisioneros y personas incomformes. Que como resultado también, grupalmente, caemos arrestados con aspiraciones vanas que nos envuelve en un círculo vicioso que desgasta nuestras vidas, nuestros ingresos, deteriora nuestra salud y nos aleja de las cosas con las que un día lamentamos haberlo perdido todo.
Tristemente, una vez caído en la escasez, reconocemos que aquello que nos impulsó tanto aferrarnos a las habilidades humanas para facilitar nuestro diario vivir, son aquellas que no pueden suplir jamás todo lo que hemos perdido.
Estás son las mismas que reconoces que todo lo que restaron de ti, lo suman a su favor y que fuera de ti “sigen teniendo éxitos y cazando otras victimas”. Así que, levantarnos de este cao, no dependerá de ellos sino de nosotros mismos. Todo lo que se había invertido, nos costará una vez más recuperarlo. Esta vez con mayor esfuerzo y energía, que aquella que pusimos para convertirnos en personas que disfrutarían de por vida de la excelencia humana, según el concepto del mercado facilitado por las aspiraciones comercializante y negociantes que trabajan a favor de la estructuración económica.
Por ende, como un número más que los movió a su favor, continúan su camino denigrando a otros que se convierten en sus próximas victimas. Esta vez las que no tienen experiencia de evitar ser un recurso más que facilita sus cazas con más precisión.
De seguro te detendrás a pensar porque en algún punto de tu vida nunca te has sentido completo o porque tan continuamente te sientes en el abismo. Que como consecuencia aspirabas llenar de glotonerías aquel vacío que solo tu con tu estima propia y con lo único que tienes puedes llenar, sacándolo por completo de tu vida y evitando destruirte cada vez más. Reconociedo que eres tu el único factor importante para otorgarte un estilo de vida que complementa tu salud emocional y física con la cual la ciencia te ha robado años tras años, podrás alcanzar la plenitud real y sin apariencias fuera de las ideas urgentes promovidas actuar a tu favor.
Por la misma razón te acierto que desligandote del mundo exterior, encontrarás la felicidad extrema, la que te ha costado llenar en tu interior y aquella que te devolverá la esencia humana que ha salido de ti cuando persististe seguir a otros. Tanto dejaste de ser tu para vivir persuadiendo a los demas de tus beneficios y recursos, convenciéndolos de una audacia y eficiencia que tu mismo nunca conociste bajo una idea popularizada y común, de la que nunca te has saciado.

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