He ganado poder sobre mí y me da prestigio de una persona que ha vencido algo en contra de ella misma, como también ganado por recompensa la independencia fuera de cuestionar lo indeterminado e imprevisto. Siento que nada me avergüenza, ni ningún peso golpeando a cada instante mis sentimientos, ni revoloteando todo dentro de naturaleza llena de sensibilidad ante la dureza del panorama gris y sin paradero.
Percibo la libertad a mi favor y eso solo me da ventaja hacia el camino lleno de trabas, que junto a mi empoderamiento me capacita a seguir con cada paso mi búsqueda hacia mayores cosas extraordinarias; el sentido de amor propio, la inteligencia espiritual, la flexibilidad como también el poder sobre la sociedad para conseguir todo aquello que deseo lograr.
Miro hacia adentro de mi y no me intimido porque lo que veo no es una interpretación confusa y dolorosa de mis dudas e inseguridades, sino de aquello que es fruto y gracia de la gran recompensa de mis esfuerzos junto a mis caídas. Que sobre tal punto, no hay nada que cuestionar ante esta calidad vivencia de aguerrida que nace dentro de mi, ya que simplemente estoy conviviendo con la calidad de mis sueños trazados y de aquellos que han sido reconstruidos y mejorados.
Hoy día, mi mayor fortuna descansa en la visión qué hay dentro de mi hacia el mañana y lo mejor es que habiendo sido confrontada por el dolor, han dado base a la misión a emprender motivo de la visión. A favor de todo esto, el triunfo y valor en mi persona recalca en que he vivido mis experiencias más pesadas, sentido el dolor, así como he aprendido a superarlas.
Mirar Hacia Dentro
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